El exdesarrollador de Ethereum Virgil Griffith fue sentenciado a más de 5 años de prisión por viaje a Corea del Norte

Griffith se había declarado culpable de un cargo de conspiración para violar sanciones internacionales al dar una charla en una conferencia cripto en Pyongyang, en 2019.

AccessTimeIconApr 13, 2022 at 2:55 p.m. UTC

Cheyenne Ligon is a CoinDesk news reporter with a focus on crypto regulation and policy. She has no significant crypto holdings.

Marina Lammertyn is a CoinDesk reporter based in Argentina, where she covers the Latin American crypto ecosystem. She holds no crypto.

El exdesarrollador de Ethereum Virgil Griffith pasará 63 meses en prisión y pagará una multa de $100.000 por ayudar a los norcoreanos a utilizar criptomonedas para evadir sanciones.

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En septiembre Griffith se declaró culpable de conspiración para violar las sanciones internacionales contra Corea del Norte. Había sido arrestado en noviembre del 2019, luego de dar una charla en una conferencia de criptomonedas en Pyongyang en abril de ese año.

Aunque el crimen conllevaba una pena máxima de 20 años, el acuerdo de culpabilidad de Griffith con los fiscales federales redujo la sentencia a un rango de entre 63 a 78 meses (aproximadamente, de cinco a seis años y medio). La corte contará los diez meses restantes como tiempo servido.

La sentencia dictada el martes por el juez federal Kevin Castel, del Distrito Sur de Nueva York, se encuentra en la parte inferior de las pautas de sentencia sugeridas por la fiscalía y está en línea con la sentencia recomendada por el Departamento de Libertad Condicional.

La defensa pide clemencia

Antes de que Griffith fuera sentenciado, él y sus abogados tuvieron la chance de dirigirse a la corte con últimas objeciones y comentarios.

Griffith, vestido con su uniforme de prisión, intercambió miradas con sus padres y amigos en la corte.

Brian Klein, el abogado principal de Griffith, instó al juez Castel a considerar factores que creía que no se habían tenido en cuenta en las pautas de sentencia de la fiscalía, incluidas las duras condiciones en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, donde Griffith había estado detenido.

Klein describió que Griffith vivió “varias condiciones realmente difíciles e inhumanas” en MDC, incluyendo extensas y solitarias cuarentenas a causa de los brotes de COVID-19, sin visitas de familiares, acceso limitado a sábanas y ropa abrigada, e incluso ser obligado a utilizar su fregadero como inodoro.

Klein también dijo que Griffith ha sido limitado a dos o menos comidas al día, usualmente sándwiches de mantequilla de maní y mermelada, porque las pandillas del MDC controlan las cocinas y a los comisarios.

A causa de estas arduas condiciones, Klein solicitó al juez considerar los diez meses que pasó en prisión por duplicado, y pidió que su cliente fuera trasladado a Allenwood Low, una prisión federal de baja seguridad en Pensilvania, donde podría estar más cerca de su familia.

Klein también informó al juez Castel de una evaluación psicológica reciente de Griffith, realizada en prisión, que aparentemente descubrió que padecía dos trastornos de personalidad: el trastorno de personalidad narcisista (NPD) y el trastorno de personalidad obsesivo compulsivo (OCD). Su defensa dijo que los desórdenes explicaban su “obsesión” con Corea del Norte y su desprecio por las advertencias de su familia, amigos, empleador y el gobierno de no viajar a Corea del Norte.

Griffith, dijo Klein, ha estado “dedicado a la terapia” y el psiquiatra lo ha encontrado “tratable” y “sin probabilidades de reincidir”.

Cuando Griffith tuvo la oportunidad, le dijo a la corte que ha pasado su tiempo en prisión pensando acerca de cómo “genuinamente, arrogantemente y erróneamente pensé que sabía más” que sus seres queridos quienes le advirtieron que no hiciera el viaje.

“He aprendido mi lección”, dijo. “Y estoy profundamente avergonzado de estar aquí y de lo que he hecho”.

¿Un intento de “cripto héroe”?

La corte no pareció movilizarse por los dichos de Griffith de haber aprendido su lección, o por sus promesas de no reincidir.

“Hay un argumento de que Virgil Griffith es un hombre amable y considerado”, dijo Castel a la corte, describiendo una versión de eventos en la cual con un “gran sacrificio personal” Griffith viajó a Corea del Norte para compartir materiales educativos sobre tecnología blockchain y volvió a causa de la persecución.

“Pero esos no son los hechos”, continuó Castel. “Eso no fue lo que pasó”.

“Lo que se puede ver es intencionalidad… un deseo de enseñarle a las personas a evadir sanciones”, dijo Castel.

El Juez Castel leyó una serie de mensajes de textos y correos electrónicos de Griffith en los cuales el sentenciado admite haber compartido información con Corea del Norte con el expreso propósito de ayudar al opresivo régimen de Kim Jong-un a evadir sanciones.

Lo que el juez encontró más condenable, quizás, fue una foto de Griffith presentando una conferencia, utilizando un tradicional traje norcoreano parado frente a un pizarrón del cual se leía “¡No a las sanciones!” junto al dibujo de una cara sonriente.

"El hecho es que Virgil Griffith... esperaba volver a casa en Singapur o en otro lugar como un cripto héroe", dijo Castel. “Ser admirado y elogiado por hacer frente a las sanciones del gobierno, por su valentía y nobleza”.

Castel criticó el historial de cooperación de Griffith con el gobierno tanto antes como después de su viaje a Pyongyang, presentado por la defensa como prueba de su buen carácter, alegando narcisismo.

“Este tipo está dispuesto a jugar en ambos bandos siempre y cuando sea el centro de atención”, dijo Castel.

Tanto el juez como la fiscalía se refirieron a la guerra en curso en Ucrania, así como al uso de sanciones por parte del gobierno de los Estados Unidos contra Rusia, para justificar la necesidad de una sentencia severa para disuadir a Griffith y a "otros en situaciones similares" de futuras violaciones de leyes con sanciones.

Este artículo fue traducido por Marina Lammertyn.

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