Robert Stevens is a freelance journalist whose work has appeared in The Guardian, the Associated Press, the New York Times and Decrypt.

En los Estados Unidos (EE. UU.) se está viviendo el pico de inflación máximo en 40 años. Los precios están subiendo más rápido que los salarios y están provocando que algunas personas depositen su dinero en activos alternativos que se presentan como salvavidas de la inflación, como es el caso de bitcoin (BTC), la criptomoneda nativa de la red Bitcoin.

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Pero, ¿sabías que bitcoin técnicamente también es un activo inflacionario? Ether, la criptomoneda nativa de Ethereum, también es inflacionaria (por ahora) y la oferta de dogecoin no tiene un límite máximo. En cambio, algunas criptomonedas son deflacionarias.

Sus creadores esperaban que al bajar la oferta del token a lo largo del tiempo, su valor aumentara. Esto es lo que necesitas saber.

Introducción a la inflación y las criptomonedas

Si una moneda está sujeta a la inflación, significa que su poder adquisitivo caerá con el tiempo. En otras palabras, una unidad de esa moneda —ya sea un dólar americano, euro o bitcoin— no podrá utilizarse para comprar lo mismo que hace un tiempo atrás.

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Los representantes de los bancos centrales piensan que la inflación no siempre es mala: en niveles bajos y estables puede impulsar a las personas a gastar y, por lo tanto, estimular el crecimiento económico. Pero demasiado de algo bueno puede no ser saludable. La inflación puede ser perjudicial si no se recibe un salario proporcionalmente mayor, y la inflación volátil puede dificultar la elaboración de un presupuesto efectivo.

La Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés) de EE. UU. intenta mantener la inflación de las monedas fiduciarias en un valor cercano a 2%. Por el contrario, las criptomonedas son descentralizadas; es decir, no tienen un banco central que las respalde. Los desarrolladores de las criptomonedas son los que cumplen con ese papel y algunas organizaciones autónomas descentralizadas (DAO, por sus siglas en inglés) también votan la economía del token o tokenomics del proyecto, aunque la votación está descentralizada entre los titulares de tokens.

Muchas criptomonedas tienen emisiones fijas. Por ejemplo, el protocolo de bitcoin disminuye la emisión de nuevos bitcoins a un ritmo fijo, y una vez minados los 21 millones de bitcoins nadie podrá seguir minando. Está previsto que esto suceda en algún momento del próximo siglo.

Criptomonedas inflacionarias

Algunas criptomonedas son naturalmente inflacionarias, lo que significa que la cantidad de monedas en circulación aumenta con el tiempo. Las nuevas criptomonedas pueden ser minadas —es el mecanismo que utiliza Bitcoin— o emitidas a los validadores proof-of-stake.

La emisión de nuevas criptomonedas a los actores de la red fomenta la participación. Algunas monedas inflacionarias tienen ofertas fijas, mientras que otras tienen un suministro ilimitado: no hay tope para la cantidad de tokens que pueden estar en circulación.

Por ejemplo, dogecoin pasó a tener un suministro ilimitado luego de que uno de sus creadores, Jackson Palmer, eliminara en febrero del 2014 el techo de 100.000 millones de DOGE. Esto significa que el aumento en la oferta podría superar los aumentos en la demanda y, potencialmente, disminuir el valor de cada dogecoin a lo largo del tiempo.

Pero las monedas como bitcoin son inflacionarias hasta cierto punto. Existe un límite máximo, pero el protocolo cuenta con medidas desinflacionarias que frenan la tasa de inflación con el tiempo. La más importante es la que se conoce como “halving”, que recorta la cantidad de bitcoin recibida por los mineros aproximadamente cada cuatro años.

Criptomonedas deflacionarias

La oferta de algunas criptomonedas es deflacionaria con el tiempo, lo que significa que mientras la demanda permanezca constante (en teoría) el precio de cada moneda en particular aumentará.

Un ejemplo de una moneda deflacionaria es binance coin (BNB). El exchange de criptomonedas Binance quema (o destruye) BNB cada trimestre para reducir su oferta hasta que el suministro del token alcanza 100 millones de BNB.

Mezclar y combinar

Tal como hacen los bancos centrales, algunas criptomonedas utilizan mecanismos deflacionarios, inflacionarios y desfinflacionarios para mantener el precio bajo control.

Ethereum, cuyo ether una vez fue una moneda puramente inflacionaria, implementó en agosto del 2021 un mecanismo llamado EIP-1559, el cual quema tokens en lugar de dárselos a los mineros. En momentos de alta actividad en la red, las tasas de quema han hecho que la moneda se vuelva deflacionaria temporariamente, lo que significa que se destruyeron más tokens de los creados.

XRP también utiliza una mecánica deflacionaria ya que el token se quema para pagar las transacciones. Pero en 2017 Ripple, la empresa que administra XRP, colocó decenas de miles de millones de XRP en custodia para prevenir una caída del mercado. Ahora los va liberando periódicamente en el mercado y, de esta manera, aumenta la oferta en circulación. Messari señala: “Al ritmo de quema actual, XRP Ledger tardaría 20 años en quemar lo que distribuyen Ripple y sus fundadores todos los días”.

Últimamente, las organizaciones autónomas descentralizadas pueden influir en la tasa de inflación. Estas DAO votan para liberar los fondos bloqueados en los tesoros de la comunidad determinando las recompensas de apuestas y estableciendo períodos de adquisición de derechos para los nuevos inversores, por ejemplo.

Este artículo fue traducido por Natalia Paulovsky.

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Robert Stevens is a freelance journalist whose work has appeared in The Guardian, the Associated Press, the New York Times and Decrypt.

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